Los miedos:

Los niños experimentan miedo en algunas ocasiones.

El miedo es una manera en la que el niño se aleja de lo que cree que puede hacerle daño, por lo tanto puede ser considerado como un mecanismo de adaptación que le permite defenderse de algo.

Usualmente, la mayoría de los temores son aprendidos, se adquieren de la información que reciben a diario de diferentes fuentes. Comentarios, noticieros, películas, periódico, juegos de video, etc.

En muchos casos son los propios padres modelo a través de sus propios temores, o al ofrecer al niño elementos para que se generen los miedos al hablar constantemente  y sin medirse delante de ellos de temas como los robos, asaltos, enfermedades, etc.

Los miedos pueden ser también el resultado de experiencias reales fuertes, impactantes o traumáticas.

Que debemos hacer los padres frente a los miedos de nuestros  hijos?

  • Reconocer los temores de nuestro hijo, los cuales son reales para él y le ocasionan malestar, aunque no los consideremos de ese modo.
  • En caso los temores estén asociados a temas que pueden ser reales, agresión, maltrato, abandono, etc., tomar acciones para evitar que se den.
  • En caso los temores tengan relación con situaciones no tan cercanas a él pero reales, es conveniente informarlo y estar alerta. Es importante prevenir, pero sin sobre informarlos ni hacerles perder tranquilidad.
  • La idea es fortalecerlo, darle seguridad, buscar que confíe en si mismo y en la capacidad de controlar lo que siente y el modo de manejarlo.
  • Los niños pequeños entre 4 y 6 años tienen dificultad para diferenciar la fantasía de la realidad lo cual ocasiona que confunda los problemas reales con los imaginarios. En estos casos es importante clarificar con ellos estos temas.

Si los temores son intensos y frecuentes es importante profundizar en ellos, buscar la causa, ponerles mucha atención y si es necesario buscar ayuda profesional.